Desde que somos pequeños, todas aquellas personas que se responsabilizan de brindarnos una buena educación, ponen sus esfuerzos en formar una base sólida con fuertes valores morales. Algunos claros ejemplos:
1) Hay que ser bueno.
2) No hay no mentir.
3) Lo que importa es lo de adentro.
4) Hay que ayudar a los menos afortunados.
5) Hay que saber perdonar.
A medida que fui creciendo y adentrándome en “la vida misma”, he descubierto que estas cosas que de pequeña resultaban máximas inviolables para la vida, no son más que puras patrañas. A ver, no son conceptos erróneos pero claramente tampoco son verdades absolutas que deberían condicionar nuestra existencia. Procedo a explicar mi teoría:
1) HAY QUE SER BUENO…
En teoría, ser bueno o hacer cosas buenas por otros atrae más cosas buenas para nuestra vida (según la teoría del Karma, de la que se habla tanto hoy en día) pero mi pregunta es: Qué es “ser bueno”?. He escuchado respuestas como “ Ser bueno es ayudar a una viejita a cruzar la calle”; “Ser bueno es cederle el asiento a una embarazada en el colectivo” o, aplicado al plano sexual, “Ser bueno es despertar al chongo/novio con un pete sin que te lo pida”.
Ahora bien, si a mi, por ejemplo, una amiga me quiere presentar a un amigo (quién dice “presentar” dice “encajar”) y resulta que después de charlar un rato a mi no me cabe el pibe porque no me atrae y trato de comunicárselo a mi amiga para que la pilotee y no termine fletándolo yo al pibe, haciéndole pasar un momento incómodo y, pese a eso, mi amiga me tira un “Cómo que no te gusta? Es MACANUDO!”, no soy BUENA acaso por decirle “ Entonces cojete VOS al MACANUDO”? Ser honesta y tratar de evitarle un mal momento a un macanudo buena onda me hace MALA y no BUENA?. Es para pensarlo…
2) NO HAY QUE MENTIR…
Mejor probemos con un “No hay que mentir SIEMPRE”. No existe nadie que no haya mentido alguna vez, es así de simple (el que este libre de pecado que arroje la primera piedra). De hecho creo que el concepto de “mentira piadosa” se inventó para alivianar un poco la culpa de decir parcialmente la verdad.
No estoy incitando a la gente a que mienta (como verán, padezco de honestidad brutal) y coincido en que la mentira no es el mejor camino porque siempre termina ernedando situaciones y metiendo a la gente en problemas, pero convengamos que es una buena opción en algunos casos. Voy a citar ejemplos cotidianos:
- “No amor, hoy no. Me duele la cabeza” ( Léase: No tengo ganas de cojer pero si te lo digo así, me vas a limar los sesos y voy a terminar cojiendo igual y la verdad es que tengo sueño).
- “Ay si, es re lindo tu bebé, que cosita!” (Léase: No se si da recordarte ahora que hace 10 meses atrás te advertí que si te cojias a un feo era imposible que tu bebé sea lindo).
- “No le mando nunca más un mensaje a este hijo de puta” (Léase: le doy un día más al mal cojido este y si no me contesta, veo que onda…).
- “Si, me cayó re bien tu amigo, es re simpático” (Léase: EXISTE la expresión “Esta bueno”. Yo USO la expresión “Esta bueno”. Si estuviese bueno, ya tendría mi celular agendado).
Las dos reglas de oro para mentir bien:
- Si vas a mentir, mantené la mentira hasta el final.
- Si vas a mentir, mantené la elegancia.
3) LO QUE IMPORTA ES LO DE ADENTRO…
Lo que importa… es la cerveza! No, joda…
En una sociedad como la de hoy, donde se la da mucha más importancia a lo estético, donde lo que vende es el packaging y demás… Mi pregunta es la siguiente: De verdad podemos seguir validando esta falacia?
O sea, no quiero sonar superficial y sé que hay excepciones como la del fulero carismático donde lo que suma es, justamente, el carisma, la onda (el alcohol…) que van contrarrestando lo físico, pero saquémosnos las caretas y dejemos de tener miedo a que otro nos juzgue por admitir que lo de adentro importa cuando ya estás enamorado. Cumple la función de completar el círculo. La primera impresión fuerte que tenemos de alguien que no conocemos entra por los ojos y es así. Creo que deberíamos simplicar todo a cuatro categorías básicas: “Le doy”,“No le doy”, “Es incojible” y “Lo/la amo” y la vida sería maravillosa.
Yo diría: “Lo que importa es lo de adentro… del pantalón” No, joda. “Lo que importa es lo de adentro …cuando no te jode cojerte a un feo”.
4) HAY QUE AYUDAR A LOS MENOS AFORTUNADOS…
Estoy muy a favor de ayudar al prójimo. De hecho, más de una vez, en el subte, en el colectivo, en el tren o en la calle quién no ha regalado una moneda, un paquete de galletitas o un vaso de gaseosa de Mc Donald’s casi lleno?. Es importante ayudar y solidarizarse con los que lo necesitan porque no hay que olvidarse que nos podría haber tocado también a nosotros. El famoso “Hoy por tí, mañana por mi”.
En el campo de la sexualidad la verdad es que esto tiene difícil aplicación porque ya estamos mentiéndonos en el pantano de la caridad.
Dentro de la categoría “menos afortunado”, por ejemplo, podríamos poner al INCOJIBLE (Ja Ja. “poner” al “incojible”) . El incojible no se va a conformar con una moneda o con un paquete de galletitas. No way. El incojible, valga la redundancia, te va a querer cojer como sea. Es parte de su naturaleza no desperdiciar ni una sola oportunidad porque nunca sabe cuando la va a poner de nuevo. Podríamos decirlo de otra manera y alegar que el incojible es como el oso.
Los osos son unos de los pocos animales que hibernan. Esto quiere decir que durante el invierno, mantienen un estado donde disminuyen las funciones metabólicas. Previo a la hibernación, mantienen un activo período de aprovisionamiento alimenticio ya que la estación invernal es la más difícil de superar por el frío y la escasez de alimentos. (Obvio que tuve que hacer reserch, no miro Discovery Channel).
Al incojible, básicamente le pasa lo mismo. Antes de entrar en estado de inactividad sexual (“hibernación”) por tiempo indeterminado, el incojible mantiene, al igual que el oso, un período de aprovisionamiento. Casualmente la época más complicada tanto para el oso como para el incojible es el invierno por el frío y la escacez de “alimentos”.
Mi conclusión es que si se encuentran dos incojibles, que se cojan toda la temporada primavera-verano así hibernan más tranquilos. Todos tenemos un muerto en el placard, pero es mejor dejar que los menos afortunados en este caso, se ayuden entre ellos.Yo personalmente no creo en el “mercy fuck”, perfiero colaborar con una moneda, comprando una plancha de stickers de Pokemón que no necesito o con un paquete de galletitas.
5) HAY QUE SABER PERDONAR…
Confieso que muchas veces he dicho “Si, te perdono” pero la verdad es que nunca te olvidás del todo. Uno siempre queda un poquito resentido aunque no lo admita públicamente y termina encontrando el hueco para pasar factura de algo que, se supone, había quedado guardado en el cajón. Hay más probabilidades de que esto pase cuando no cojes y estas tenso o cuando te esta por venir pero cada cagada que se manda el otro es como un porotito que sumamos para nosotros y lo usamos de comodín en caso de emergencia.
10 cosas que no puedo perdonar (y me queda corta la lista…)
- Estar parada en el colectivo y que se libere el asiento de adelante mío y lo ocupe alguien que subió después que yo sin preguntar si me quiero sentar. Me la seca. A esa persona la miro mal todo el tiempo que copartamos el viaje. Aparte si son detallistas como yo, se van a dar cuenta que el que agarra un asiento de un colectivo que no le pertenece, siempre mira por la ventana o al vacío. No alza la vista porque sabe que es un hijo de puta.
- Que hayan sacado Big Channel. No puedo superarlo.
- Que el pollo con hormonas haya salido a la venta después de que terminó mi etapa de desarrollo y que las pendejas de 15 años tengan mas tetas y culo que yo ahora (y ni hablar de cuando yo tenía 15).
- Que me digan “negri” ni bien me conocen. Me la seca.
- Un mal polvo.
- Estar haciendo un pete y que te agarren la cabeza y hagan presión como si una fuera un botón de PANIC.
- Que un chongo abra la heladera como si fuese su casa y me robe agua sin permiso.
- Prestar ropa y que me la devuelvan rota o sucia.
- Que en el 1/4 de helado me pongan más del gusto que elijo de relleno que del que en verdad quiero y sobretodo cuando aclaro “poneme más de chocolate amargo”. Ese heladero se vuelve mi enemigo personal. Le deseo que le ponga la chota verde musgo o que se le cierre la concha si es mina.
- Un segundo mal polvo de la misma persona.
Single & Fabulous







